Vélez 1940

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Un arreglo indisimulado

El torneo de 1940 determinaba dos descensos, que corresponderían a los últimos dos equipos en la tabla de posiciones.

Antes de la última fecha, Chacarita ya estaba condenado, pues cerraba la tabla con 22 puntos, y pelearían por la otra posición Atlanta, que tenía 24 puntos, Vélez, con 25, y Ferro, que reunía 26.

El equipo de Caballito jugaría un día antes y lograría un empate en 1 gol en Rosario ante Newell’s que lo dejaría a cubierto, no sin antes sufrir un poco, pues el empate fue logrado a un minuto del final.

La polémica jornada tendría en realidad como principales protagonistas a Atlanta e Independiente, que se enfrentaron ese 22 de diciembre de 1940 en cancha del primero. A pesar de su floja campaña, el equipo Bohemio superó al subcampeón por 6 a 4, con la notable curiosidad de que a los 20 minutos del primer tiempo ya se imponía por 4 a 0, y al término de esa etapa la cuenta se había estirado a 6 a 0. Como si quisiera disimularse lo irregular del desarrollo, Independiente reaccionó en el segundo tiempo, poniéndose 3-6 convirtiendo tres goles en solo ocho minutos de jugada la etapa, dando muestras de la real superioridad del equipo, aún con varias ausencias en aquella última jornada. El Rojo luego aminoró su reacción, convirtiendo el cuarto gol a pocos minutos del final.

Como Vélez cayó en su estadio ante San Lorenzo por 2 a 0, con goles de Lángara a los 20 y 44 minutos del segundo tiempo, el conjunto de Liniers quedó condenado al descenso por única vez en su rica historia.

La previa

La principal novedad que traían las crónicas antes de jugarse los dos partidos que definirían el descenso era la particularidad de que Independiente se presentaría al compromiso con Atlanta “evidentemente disminuido con la inclusión de suplentes

En relación al partido entre Vélez y San Lorenzo, el mismo matutino daba mayores posibilidades al Fortin, ya que “de acuerdo a las performances cumplidas por Vélez Sársfield, éste, jugando en su campo tiene mayores probabilidades, pues allí batió últimamente a grandes y chicos con la misma facilidad”. Efectivamente, Vélez acumulaba cuatro victorias seguidas como local, incluyendo un 3 a 0 a Huracán (tercero en el torneo) y un 5 a 4 al propio Independiente.

Las crónicas de Atlanta 6 Independiente 4

En El Diario del 23 de diciembre de 1940, se informó que el partido jugado en Villa Crespo fue “un match carente por completo de interés… Desde el comienzo de la brega se notaron dos características bien opuestas en los respectivos equipos, ya que los locales jugaban con amplios deseos de superarse… mientras que el subcampeón, alineado con numerosos suplentes, actuaba muy por debajo de ocasiones anteriores, no esforzándose mayormente sus futbolistas por inclinar las acciones a su favor.”

Luego del catastrófico 6 a 0 del primer tiempo, el matutino explica el vuelco del segundo período: “El descanso pareció llamar a la realidad a los cracks de Avellaneda y despertarlos de su modorra, ya que reiniciando el partido en solo 8 minutos conquistaron tres goles, con lo cual y luego de demostrar amplia superioridad volvieron a decaer…”.

Aunque la crónica narró el vergonzoso partido, El Diario no fue tan explícito y sus titulares no permitían intuir las irregularidades del match

El diario El Mundo, por su parte, fue más categórico y tituló “Atlanta gana sin mucho esfuerzo los dos puntos. Al finalizar el primer tiempo vencía por 6 a 0”. Y ampliaba la crónica: “Resulta ingrato tener que echar sombras sobre una victoria; pero lo que se vio ayer en el field de Villa Crespo no puede silenciarse. Tanto fue así que los mismo parciales del team de Avellaneda tuvieron expresiones poco gratas para sus jugadores. A un equipo que se presenta debilitado por la ausencia de cuatro de sus titulares, se unió la apatía con que actuó la defensa. Rechazos cortos y a los pies del contrario; pésima colocación, falta de entusiasmo. Se justifican entonces todos los comentarios, por enérgicos que sean. Y será interesante saber qué actitud adoptará la comisión directiva del club Independiente… En resumen, un match ingrato, cuyo resultado provocó inenarrable emoción en unos pocos; pero que deja amargo saldo y que nada dice en favor de nuestro fútbol”.

El partido de Vélez

Con el triunfo asegurado, Atlanta dependía de que Vélez no le gane a San Lorenzo, ya que un triunfo del Fortín condenaba a Atlanta, independientemente del triunfo Bohemio. De empatar Vélez con San Lorenzo, irían a un desempate para definir el descenso Atlanta y Vélez; ganando San Lorenzo, el Fortín quedaba condenado a descender.

El Diario relata un partido equilibrado y destaca el nerviosismo con el que jugó Vélez, indicando que un empate tal vez hubiera sido el resultado merecido. Se hace referencia además a un penal no cobrado a Vélez por mano de Colombo en el área, que generó la reacción del público y la suspensión del juego por parte del juez “para desalojar del field a algunos particulares que estaban dentro”.

El diario El Mundo coincide con un trámite equilibrado, quebrado por el primero de los goles de Lángara para San Lorenzo, momento en el cual Vélez se lanza en busca del empate. No se menciona un supuesto penal no cobrado para Vélez, aunque sí un entredicho que el juez tuvo con el cronometrista, y la suspensión del partido mientras dura la discusión.

El error velezano

En el libro “Los setenta años de Vélez”, Hugo Gambini narra que los jugadores de Vélez demoraron la salida a la cancha para iniciar el juego, pendientes del partido de Atlanta, de manera que la rápida ventaja del equipo Bohemio terminó perjudicando anímicamente a los fortineros:

“Los partidos estaban previstos para las 17.50, pero a esa hora los jugadores de Vélez en lugar de salir al campo se quedaron un rato escuchando la radio en el vestuario. De ese modo se enteraron que a los 4 minutos Atlanta ya había hecho dos a Independiente.” 

El texto de Gambini da detalles de otras irregularidades en el partido entre Atlanta y el Rojo, de las cuales no todas estaban incluidas en las demás crónicas de la época:

“En el primero se le escapó la pelota a (el arquero rojo) Bello y curiosamente la dejó en los pies del centrofoward Zabaleta; en el segundo se quedó parada toda la defensa roja como si no supiesen jugar al fútbol. A los 17 minutos Bello caía vencido con un extraño tiro desde 40 metros al que llegó tarde…”

Y siguió explicando los efectos de estas noticias en el match que tendría lugar en Liniers:

“En la canchita de Vélez ya nadie dudaba de ese resultado, tanto quiénes seguían los goles desde el tablero de Alumni, como quienes escuchaban en el vestuario, todos descontaban que Independiente estaba dispuesto a perder ese partido. Cuando Vélez y San Lorenzo empezaron a jugar Atlanta obtenía su cuarto gol: un tiro débil del insider Ramos volvió a vencer las manos del Tarzán. El primer tiempo terminó 6 a 0. Al salir los jugadores a disputar la segunda etapa en la cancha de Atlanta, una silbatina partió desde la tribuna visitante. Es que nadie creía en ese resultado. Entonces, para conformar un poco a su hinchada, en 7 minutos Independiente hizo tres goles: De la Mata los dos primeros (a los 2 y a los 5) y Coll el tercero (a los 7). Allí se detuvo. Cuando faltaba un minuto para terminar el partido, Reubén marcó el cuarto tanto. Pero Atlanta se llevaba esos dos valiosos puntos ganando 6 a 4 al brillante campeón de 1939. Aquel marcador puso tan nervioso a Vélez que San Lorenzo terminó ganándole 2 a 0 gracias a la puntería del vasco Isidro Lángara”. 

La versión roja

El libro Alma Roja, escrito por el historiado Claudio Gustavo Keblaitis, cubre la historia de Independiente desde el amateurismo hasta los años ’40.

En la crónica del partido por la última fecha del torneo de 1940 ante Atlanta, hace el siguiente comentario:

“La sombra negra de lo que fue un año atrás un brillante Rojo se paseó esta tarde por Villa Crespo, un fantasma sin alma deambuló en el césped en este patético primer tiempo en el cual recibió la friolera de 6 goles cosa que jamás había sucedido en un solo período… ¿Hubo suplentes?, sí. ¿Hubo jugadores que decidieron no tomar parte de este partido?, sí: Leguizamón, Erico, Sastre y Zorrilla, de ellos 3 tenían lesiones: Legui, Sastre y Zorrilla, grave solo el “Cuila” (desgarrado). ¿Hubo intereses extras en lo concerniente a este match”, sí: Atlanta jugaba su permanencia en la Primera División, debía ganarle al Rojo y esperar que su rival directo en el descenso (Vélez), no le ganara a San Lorenzo, si empataba se jugaría un desempate con Vélez por la permanencia.

La inusitada paliza se desarrolló entre la indisimulada indolencia de la defensa visitante por impedir los ataques locales: a los 2 Battagliero avanzó y abrió juego a Freije que mandó centro, Martino cabeceó al arco rechazando a medias Bello y Ramos con la mano, convirtió el primero. A los 4, Ramos a Martino, diagonal rápida, Puentes que lo mira pasar y remate cruzado al segundo palo de Bello. Repitió Martino a los 17 al recibir de Zabaleta y colocarla en un rincón. A los 20 y tras la única llegada de Independiente a inmediaciones de Moscona, Martino recibió del arquero, corrió unos metros y realizó un centro para que Ramos convierta, sin que Coletta y Lecea lo marcaran. A los 40 Freije a Ramos. Coletta que falla el despeje y recibe sin marca Rodríguez que de volea pone el quinto. A los 43, la remanida fórmula de centro de Freije, cabezazo de Martino y el humillante sexto gol inflaba las mallas del arco rojo. Rojo de vergüenza. Pero así como Bello recibió 6, evitó con su actuación intachable, no menos de 4 o 5 goles más.

La hinchada de Independiente demostró su inconformismo con una rechifla estridente, muchos espectadores se fueron antes de la culminación del primer tiempo, los que se quedaron, fue para insultar a la Comisión Directiva y a los jugadores. Los hinchas de Atlanta aplaudían por igual a auriazules y a rojos…

Al salir al campo para disputar la segunda etapa, la parcialidad bohemia recibió al eleven rojo con una ovación. Pero como si algo hubiese finalizado en los primeros 45, Independiente comenzó a accionar con mayor entusiasmo: a los 2 De la Mata de cabeza, ponía el primero del Rojo tras centro de Funes; a los 6 Funes tocó a Reuben y éste pateó al arco dando rebote Moscona y De la Mata arremetiendo, logró el segundo en pocos instantes. Otros 2 minutos después, centro de Funes y tercer gol rojo: Coll de cabeza… ¿Qué pasó en el primer tiempo? Independiente: ¿no pudo o no quiso? o lo que es peor, ¿no debió? ¿Por qué se destapa en el segundo tiempo y acorrala a Atlanta con 3 goles en 8 minutos? … ¿Qué pasó en el entretiempo? ¿Alguien se echó atrás en el arreglo? Especulaciones hubo muchas y lo sigue habiendo hoy en día.”

A confesión de parte…

Por si faltaba alguna confirmación a uno de los arreglos más polémicos de la historia del fútbol argentino, en el libro “Historia de Atlanta”, de Alejandro Domínguez, se despeja cualquier duda que podía quedar sobre el triunfo bohemio en aquella última fecha ante Independiente:

“Cuando faltaban cuatro fechas, parecía que Atlanta superaba el trance, pero tres derrotas seguidas lo dejaron anteúltimo (con Chacarita ya descendido) a un punto de Vélez y teniendo que recibir en la última fecha al subcampeón Independiente. En ese partido del 22 de diciembre, y en lo que se considera una entrega histórica, al cabo del primer tiempo Atlanta ganaba 6 a 0. Aunque terminó 6 a 4, Vélez perdió como local con San Lorenzo y se fue al descenso por única vez en su historia, quedando Atlanta en Primera. Luego del partido, Atlanta transfirió a Independiente a su half Pedro Battagliero, lo que obviamente aumentó las suspicacias.”

Como ilustró la Memoria y Balance de Vélez de ese año, al Fortín “lo descendió la inmoralidad deportiva” la cual a su tiempo fue reconocida por las distintas partes implicadas.

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